El Correo Gallego – En Cortegada

José Luis Bouza Álvarez

SI en la mayor parte de España el fin de año resultó veraniego, en la costa malagueña los días fueron gélidos y envueltos en espesa bruma, así que el suave día 29 en Ourense resultó reconfortante. La razón de mi largo viaje es que la Irmandade Xurídica Galega, que hizo mucho por la memoria de mi padre, quiso, con apoyo institucional local, del Parlamento, Diputación y alcaldes, colocar una placa conmemorativa en el cementerio de Cortegada donde yace, en su homenaje y como impulso a la conservación del patrimonio y al empleo jurídico del gallego.

Mi padre era partidario de todo ello pues el patrimonio se degradó mucho ya desde los 60, y el dominio del castellano siempre ha sido muy limitado en el rural, donde se dieron casos como el que contaba un amigo médico extremeño que habla muy buen gallego quién recién destinado a Ons, mientras una enferma le repetía “eu morro”, él indagaba desesperado una y otra vez en sus labios.

En esto de la coexistencia de lenguas lo indispensable es la buena voluntad de considerar la existencia de un otro para entenderse, como en todo diálogo, partiendo siempre de la voluntad de respetar los hechos, por ejemplo que morrer y morros significan cosas distintas en lugares distintos, y sin esperar a que la callada demolición de una modernización mal entendida los diluya en esa uniformidad gris que viene arruinando la naturaleza, los paisajes y la vida.

Sin duda es ganancia utilitaria la uniformidad lingüística y de los paisajes para una modernidad poco escrupulosa. La disciplina militar también simplifica las cosas y sin embargo los civiles no la promovemos.

La defensa del paisaje tradicional era precisamente otro objetivo de la organización del evento, que se desarrolló con el descubrimiento de la antedicha placa y la celebración de un acto en el Ayuntamiento de Cortegada en el que intervinieron el presidente del Parlamento y representantes locales y de entidades jurídicas a quienes reitero mi gratitud.

La placa decía: “Na honra de Fermín Bouza-Brey (1901-1973), xurista, etnógrafo e poeta, que recolleu na súa inmensa obra a memoria antropolóxica de Galicia e que repousa neste cemiterio a perpetuidades. No 120 aniversario do seu nacemento e Centenario da Xeración Nós á que perteneceu. Na memoria tamén de todos os que xacen aquí, porque grazas a eles Galicia segue a ter cultura e lingua de seu”.